Una corte de apelaciones revierte el fallo que permitía a niños inmigrantes tener acceso a un abogado

Un panel de jueces de la Corte Federal de Apelaciones del 9º Circuito en Seattle, Washington, revirtió un fallo que permitía a niños inmigrantes centroamericanos en proceso de deportación continuar con sus alegatos, y que advertía que al negárseles un abogado se estaba violando el debido proceso.

La demanda original fue presentada hace dos años por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) y organizaciones que defienden los derechos de los inmigrantes indocumentados en Los Angeles (California) y Seattle (Washington), en contra del Departamento de Justicia.

Los abogados argumentaron que los niños que pasan por el proceso de deportación, sin asistencia legal, navegan por un sistema “extremadamente complicado”.

La querella buscaba que un tribunal obligara al gobierno federal designar abogados para los niños debido a que actualmente los jueces no cuentan con esa autoridad.

Dictamen preliminar

A finales de junio el juez federal de distrito, Thomas Zilly, aprobó convertir en colectiva la demanda que pidió definir si los menores inmigrantes indocumentados pobres tienen derecho a un abogado de oficio durante las audiencias de deportación.

El dictamen del juez Zilly abrió las puertas para que los demandantes consigan que miles de menores inmigrantes que llegaron a Estados Unidos en busca de asilo, que viven en la costa Oeste y no puedan pagar un abogado, peleen sus casos y puedan quedarse en el país.

Abogados consultados por Univision Noticias tras el fallo del juez Zilly dijeron que se trataba de “un paso tremendo” que beneficiaría no solo a niños de la demanda, sino a todos los que cubre el 9º Circuito.

“Es el tribunal que tiene el mayor número de casos de menores centroamericanos en el país”, dijo Matt Adams, director jurídico del Proyecto Derechos del Inmigrante en el Noroeste, basado en Seattle.

Los jueces dictaron que la ley federal de inmigración impide que dichas acusaciones procedan ante una Corte Federal de Distrito. Y en su lugar, indicaron que dichas solicitudes deben ser hechas de manera individual y presentarse directamente en las cortes federales de apelaciones antes de que se agoten los procedimientos de deportación.

“No puedo dejar pasar la ocasión sin resaltar la difícil situación en la que se encuentran los niños sin representación que pasan por procedimientos migratorios”, escribió la jueza Margaret McKeown en el dictamen. “Escribo para subrayar que el ejecutivo y el Congreso tienen el poder de atender esta crisis sin intervención judicial. ¿Qué hace falta? Dinero y voluntad, soluciones políticas que están fuera del alcance de los tribunales”.

No de rinden

Activistas que defienden los derechos de los niños inmigrantes, entre ellos el Northwest Immigrant Rights Project y las secciones de la ACLU en California y Washington, dijeron que buscarán una nueva audiencia en el mismo tribunal pero con más jueces.

En casos excepcionales, las cortes federales de apelaciones pueden celebrar un nuevo juicio con la participación de todos los jueces del distrito.

Indicaron que es irracional esperar que los niños que reciben una orden de deportación apelen sus casos, presenten documentos legales, tramiten una orden de apelación y presenten sus alegatos ante una corte de apelaciones.

“Los niños sin representación no son capaces de pasar ese proceso. No tienen la capacidad”, dijo Adams.

El escándalo de marzo

En marzo, durante una audiencia en la corte presidida por Zilly, el juez juez Jack H. Weil, sugirió que los niños inmigrantes de 3 y 4 años de edad que piden asilo en Estados Unidos pueden representarse solos sin la asistencia de un letrado.

“Es una atrocidad, una negligencia y una manera de pensar muy equivocada”, dijo a Univision Noticias Lilia Velásquez, profesora adjunta de la facultad de leyes de la Universidad de California en San Diego. “Lo dicho por el juez Weil es una opinión errada porque el testimonio de niños que no tienen todavía conocimiento de ciertas situaciones, es difícil que (durante un juicio de asilo) ellos puedan articular si tienen o no derecho al asilo político en Estados Unidos”.

Respondiendo a preguntas, Weil dijo: “Tengo que ir caso por caso. He enseñado leyes de inmigración a (niños) de tres y cuatro años, literalmente. Requiere de mucha paciencia. Ellos lo entienden. No es lo más eficiente, pero se puede hacer”.

Velásquez, con más de 30 años de experiencia en la ley de inmigración, comentó: “Existe la regla general de preguntarle al solicitante de asilo si tiene conocimiento del proceso en el que se encuentra. ¿Cómo le pueden preguntar a un niño si tiene conocimiento que una tiene causa de asilo o si conoce el proceso para obtener asilo en Estados Unidos? ¿Cómo van a saber ellos si el sistema para pedir asilo es tan complejo?”

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